Cruzando el viento, de costado
atravieso el desierto.
Aprieto fuertemente, éste manto
que me cubre del frío
En cada paso aumenta el peso
de mis piernas y brazos.
Me desplomo en la arena.
Es como una ciénaga
pero me siento cómoda.
Revolotean sobre mi unos enormes pájaros sedientos
¡Váyanse de aqui!
¡Quiero estar sola!
Se van. Me escucharon y se van .
Me acurruco en la improvisada cuna
esperando ver las primeras estrellas
La diáfana luna me sonrie
sin embargo cae una lágrima
sobre mi rostro frío
y no sé distinguir
si es la luna, la que llora
o son mis lágrimas humanas
que extrañan a los pájaros sedientos
(Ojalá vuelvan y beban de mi rostro aunque me arranquen los ojos)