Y en este proyecto gigante que durará el resto de mis días, contemplo, la observación telescópica en el llano y la montaña. Conocer científicos y observatorios. Todo en el lapso que le resta a mi vida activa. Sé que cuando alcance la ancianidad más profunda, es decir, más allá de los 70 o 75 años, mermará mi aptitud, algo. Pero podré leer siempre algún tema de los grandes avances astronómicos que se están llevando a cabo. Telescopios espaciales, naves automáticas, computadoras, nuevos radiotelescopios, en fin, un universo lleno de maravillas.
En esta mañana,tomo un café, mientras pienso en la rubia de los ojos celestes. Una mujer nueva en mi vida. Una fémina hermosa. Alguien que me gusta, y que me empezó a conocer hace muy poco. Pero basta, para saberme querido, y anhelo estar con ella. Porque es diáfana y bella. Inteligente. Con Rosita, quiero estar. Ojalá esta vez, la vida me dé, lo que me falta. Estar con la mujer que deseo. Alguien que me mime. Con quien charlar, compartir y vivir experiencias. No sólo la astronomía, me interesa. La mujer es para mi, un hálito de alegria, y de vivencia, añorable. Una pátina de luz, para mis días...
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